Es interesante cómo fluye la mente al estimularla, cómo nacen las formas y las combinaciones de colores. Eso fue lo que sucedió el jueves y viernes de la semana anterior. Cuando me di cuenta, había explorado varias figuras con acuarela y pilot. Las formas surgían de la música y la atmósfera "artistiquísima" que había en taller, todo el mundo dejándose llevar por lo mismo, al final hubo resultados muy interesantes. En mi caso, éste fue mi favorito y con el que decidí trabajar.
Ahora bien, al revisar tanto con Javier como con William me preguntaron cuáles eran las características del lote (*) y cómo pensaba involucrar mi exploración en el lugar. Ambos aconsejaron hacer una división de actividades deseadas para la estación. Entonces, en primera instancia fue éste:
La idea surgió como una intervención horizontal que crezca al centro y decrezca a los costados, de esta forma, el usuario tiene la oportunidad de ambientarse en el espacio y llegar a un centro donde haya más energía y movimiento, además de aprovechar en este espacio la visual -verde-. Las actividades son el intercambio comercial, la comunicación o "tertulia" como dijimos el viernes con Javier y un aprovechamiento real de la visual. El espacio que elegí fue planteado en el análisis de sitio como un mirador, por lo tanto, estaba pensado desde antes como un punto en el que se invita a observar más allá -lo que sigue siendo el entorno inmediato, pero pasa desapercibido-.



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